lunes, agosto 22, 2011

...de "el derecho a leer"


    Quisiera compartir con ustedes un escrito de uno de los gurús linuxeros más radicales. Richard Stallman es practicamente uno de los padres de el Sistema Operativo Linux. Sus contribuciones se centraron en las herramientas en las que se basa linux para poder trabajar.
    Pero el punto es que además, Stallman es un activista a favor del Software Libre, pero de hueso colorado. Y esta es parte de una de sus teorías... o pensamientos, acerca de la propiedad intelectual, específicamente hablando de los libros. Ahora que por fin se está dando un pequeño auge en los dispositivos electrónicos dedicados a la lectura, mucho surge y surgirá al rededor del tema de los derechos de los autores y de la piratería. No debemos olvidar que aunque hace poco México decidió no unirse a ACTA, la decisión fue temporal, lo que significa que una vez entrando la nueva legislatura, se tendrá que votar de nuevo, por lo que tendremos que estar muy al pendiente de lo que pase, pues créanlo o no, la cosa se podría poner muy fea, especialmente en estos tiempos en que cada quien ya tiene más allá de un número de identificación, todo un rastro de la actividad que realiza en internet, así como en todos los aspectos que manejen tecnología. O quién puede decir todavía que no usa celular? ya no digamos facebook o cosas así.

    Total, el link es el siguiente: El derecho a leer. Es un poco largo, pero vale la pena.

Saludos.

jueves, agosto 11, 2011

Carta de Efraín Bartolomé por el atropello a manos de la PFP

He aquí una carta/reflexión que escribió Efraín Bartolomé después de que una veintena de imbéciles de la policía federal se metieron a su casa, sin orden de cateo ni de ningún tipo, así como sin justificación alguna. Estos es lo que nos podemos esperar una vez que se pase la reforma de la Ley de Seguridad que con tanto empeño quieren pasar en la Cámara de Senadores. Escusas hay muchas, pero de seguir así, no se que va a pasar.

Personalmente me llamó la atención esto porque también irrumpieron en casa de Patricia Magaña, profesora de la Facultad de Ciencias y con quien he tenido el placer de trabajar un par de veces. Las cosas ya no están tan lejos como parecieran...


¿DE VERDAD ESTAMOS TAN SOLOS?
Son las 4:43 de la mañana del día 11 de agosto de 2011.
Hace aproximadamente dos horas un grupo de hombres armados irrumpieron en mi casa ubicada en Conkal 266 (esq. Becal), Col. Torres de Padierna, 14200, México, DF.
Comenzamos a escuchar golpes violentos como contra una puerta metálica y me extrañó porque se escuchaba demasiado cerca y no hay ninguna puerta así en la casa.
Prendí la luz.
Los golpes arreciaban ahora como contra nuestras puertas de madera.
Quité la tranca que protege la puerta de nuestra recámara y me asomé al pasillo: hacia el comedor veía luces (¿verdosas? ¿azulosas? ¿intermitentes?) acompañando los golpes violentos contra el cristal que da al sur.
Mi mujer me gritó que me metiera.
Así lo hice apresuradamente y alcancé a poner la tranca de nuevo.
Oí cristales rompiéndose y pasos violentos hacia nuestra recámara: rápidos y fuertes.
“¡Abran la puerta!” era el grito que se repetía antes de que empezaran a golpear con violencia mayor nuestra puerta con tranca.
Nos encerramos en el baño y busqué a tientas un silbato que cuelga de un muro sin repellar: comencé a soplarlo con desesperación, unas diez veces, quizá.
Mi mujer está llamando a la policía.
Les dice que están entrando a la casa, que vengan pronto por favor, que nos auxilien.
Yo sigo soplando el silbato con desesperación.
En la oscuridad, mi mujer se ubicó tras de mí mientras oíamos que la tranca de la puerta se quebraba y los hombres entraban.
¿Tres, cuatro, cinco?
Quise cerrar la puerta del baño pero ya no alcancé a hacerlo.
Empujé unas cajas hacia dicha puerta y en algo estorbó los empujones.
“¡Abran la puerta! ¡Abran la puerta, hijos de la chingada…!” gritaban mientras empujaban y metían sus rifles negros hacia el interior.
Quise detener la puerta con mis manos pero no tenía sentido: vencieron mi mínima resistencia y entraron.

jueves, agosto 04, 2011

El discurso completo de Sicilia frente a la Cámara de Diputados

Antes de comenzar y como es costumbre cada vez que el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad toma la palabra, queremos iniciar este comunicado con un fragmentos de uno de nuestros más grandes poemas, Piedra de sol de Octavio Paz: “[…] el mundo nace cuando dos se besan […]/ y las leyes comidas de ratones,/ las rejas de los bancos y las cárceles,/ las rejas de papel, las alambradas,/ los timbres y las púas y los pinchos,/ el sermón monocorde de las armas,/ el escorpión meloso y con bonete […]/ el burro pedagogo, el cocodrilo/ metido a redentor, padre de pueblos, […]/ el hijo predilecto de la Iglesia/ que se lava la negra dentadura/ con el agua bendita y toma clases/ de inglés y democracia, las paredes/ invisibles, las máscaras podridas/ que dividen al hombre de los hombres,/ al hombre de sí mismo,/ se derrumban/ por un instante inmenso y vislumbramos/ nuestra unidad perdida, el desamparo/ que es ser hombres, la gloria que es ser hombres/ y compartir el pan, el sol, la muerte,/ el olvidado asombro de estar vivos […]”. En nombre de ese amor que es la paz, en nombre de esa paz que nos debemos y que expresamos siempre con el signo del beso, en nombre del dolor que cargamos, pedimos un minuto de silencio por todos los muertos a los que nunca les dimos esta paz del amor que nos reclaman.

Hermanos y hermanas de nuestra Nación

Después de los Acuerdos que tuvimos con el Poder Legislativo Federal, el 28 de julio en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, hemos venido, como se convino, a la casa donde los legisladores dicen representarnos para refrendar la palabra empeñada. Por desgracia, la mañana del miércoles 3 de agosto nos enteramos con sorpresa que contra nuestra exigencia de que detuvieran la Ley de Seguridad Nacional, contra la advertencia de que no nos dijeran una cosa en público y otra en los pasillos, en la burocracia, en los tejemanejes oscuros del poder, contra el peso de la palabra, los diputados aprobaron la minuta sobre esa Ley que previamente había enviado el Senado. Con ese acto, que pone al desnudo lo que el poeta Pound nos advertía de la banalidad de las personas que no honran su palabra, los diputados han suspendido el diálogo con nosotros o han pretendido reducirlo a un protocolo insustancial y mediático mientras su agenda legislativa sigue su curso impermeable a las voces ciudadanas. No se puede dialogar con hombres y mujeres que no hablan verdad, porque el dialogo, que es un decir de dos, un empeñar la palabra dicha entre dos, no ha sido honrada por una de sus partes y sólo queda un logos, una palabra herida por la traición. Nos llamamos a engaño no porque se hubieran comprometido a desechar la Ley de Seguridad Nacional, sino porque habíamos establecido un mecanismo de seguimiento conjunto para revisar este tema y otros que habíamos establecido en el Alcázar.